Dentro de un mismo bloque de ideas o conceptos, no podemos aceptar solamente lo que nos interese y desbaratar todo lo demás. Aquellos que están a favor de una nueva ley electoral que acabe con el sistema d'Hont, que lo defiendan y lo acepten con todas sus consecuencias. En realidad, que lo acepten con su única consecuencia: una reforma electoral que eliminara las circunscripciones y fuera extraordinariamente generosa con las minorías llevaría, en un país como España, a una situación de ingobernabilidad permanente.
Los partidos nacionalistas no serían los perjudicados por una ley electoral que homogeneizara a España como una circunscripción única. Los beneficiados serían el Partido Comunista de España, Rosa Díez, Plataforma per Catalunya, los Verdes y supongo que el Partido Cannabis o cualquier otro partido de ámbito español que consiguiera más de un 0.3% de los votos. Los nacionalistas quedarían igual y los dos grandes perjudicados serían el PP y el PSOE. Hasta ahora, no estoy opinando sobre si me parecería bien o mal que PP y PSOE perdieran escaños, pero esa sería la consecuencia. Un parlamento en el que jamás habría mayoría absoluta ni tampoco una mayoría amplia, con gobiernos siempre débiles y permanentemente pendientes de someter al consenso cualquier medida.
Creo que tener o no tener grupo parlamentario propio no es ni relevante, ni una traición al espíritu de la Constitución, ni un fraude de ley, ni un no fraude, ni una argucia ni una no argucia. Creo que los diputados son lo que votan, y no si están o no están agrupados. Creo que los mecanismos que fomentan exquisitamente la participación, el pluralismo y la representatividad en aras de una mejor democracia acaban perjudicando a la democracia porque imposibilitan que los gobernantes tomen medidas duras y resolutivas en un tiempo rápido. Me parece mucho más importante para la calidad democrática que Alberto Alcocer, Iñaki Urdangarín o Alfredo Sáenz acaben en la cárcel si son unos delincuentes, que no que el Parlamento represente fielmente o no los porcentajes de voto realmente votados por los ciudadanos, que UPyD tenga o no tenga grupo parlamentario o que Cayo Largo tenga o no tenga representación en la mesa del Congreso de los Diputados.
Y de las listas abiertas mejor ni hablamos, ya las hay en el Senado y ya ven qué vota la gente.
Los partidos nacionalistas no serían los perjudicados por una ley electoral que homogeneizara a España como una circunscripción única. Los beneficiados serían el Partido Comunista de España, Rosa Díez, Plataforma per Catalunya, los Verdes y supongo que el Partido Cannabis o cualquier otro partido de ámbito español que consiguiera más de un 0.3% de los votos. Los nacionalistas quedarían igual y los dos grandes perjudicados serían el PP y el PSOE. Hasta ahora, no estoy opinando sobre si me parecería bien o mal que PP y PSOE perdieran escaños, pero esa sería la consecuencia. Un parlamento en el que jamás habría mayoría absoluta ni tampoco una mayoría amplia, con gobiernos siempre débiles y permanentemente pendientes de someter al consenso cualquier medida.
Creo que tener o no tener grupo parlamentario propio no es ni relevante, ni una traición al espíritu de la Constitución, ni un fraude de ley, ni un no fraude, ni una argucia ni una no argucia. Creo que los diputados son lo que votan, y no si están o no están agrupados. Creo que los mecanismos que fomentan exquisitamente la participación, el pluralismo y la representatividad en aras de una mejor democracia acaban perjudicando a la democracia porque imposibilitan que los gobernantes tomen medidas duras y resolutivas en un tiempo rápido. Me parece mucho más importante para la calidad democrática que Alberto Alcocer, Iñaki Urdangarín o Alfredo Sáenz acaben en la cárcel si son unos delincuentes, que no que el Parlamento represente fielmente o no los porcentajes de voto realmente votados por los ciudadanos, que UPyD tenga o no tenga grupo parlamentario o que Cayo Largo tenga o no tenga representación en la mesa del Congreso de los Diputados.
Y de las listas abiertas mejor ni hablamos, ya las hay en el Senado y ya ven qué vota la gente.
2 comentarios:
No acabo de entender muy bien la predilección de un sector significativo del liberalismo español por los "Gobiernos Fuertes" y las mayorías absolutas.
Creo que en los casos que se mencionas: Saenz,Alcocer, y ya veremos Urdangarín, la justicia se vería mejor servida sin el actual bipartidismo social-monárquico-bancario-iluminado y social-monárquico-bancario-cristiano.
Con respecto a las listas abiertas, solamente por poder evitar votar a Gallardón o al "indignado" González-Pons ya valdría la pena la medida.
Lo primero que hemos de plantearnos a la hora de hablar de sistemas electorales es qué se busca. Y luego tratar de lograrlo.
Yo lo que quisiera es que se eligiera al gobierno, al presidente del gobierno, o siguiendo el ejemplo estadounidense, al presidente de la república, de manera directa. Una vez delimitada la tarea de gobierno hay que elegir quién y cómo se va a controlar al gobierno, y entonces se eligen a los parlamentarios que ejerzan la labor de control de gobierno. Y digo esto porque no es lo mismo elegir directamente a quien va a ejercer el poder que el que este sea elegido por delegación como es el caso de España.
¿Por qué es esto importante? Básicamente porque para lograr obtener de alguna manera la seguridad de que va a ser elegido el “cabeza de lista o de cartel” los partidos han de controlar hasta la náusea quienes van a formar parte del grupo parlamentario con el que van a contar en el parlamento. Esto elimina la democracia interna y, desde luego, elimina toda posibilidad de que hubiera listas abiertas.
Por tanto, si hay un proceso de elección directa del presidente y luego un proceso de elección directa de los representantes del pueblo, congresistas, senadores estamos diferenciando la labor de gobierno de la labor de control. Pero por supuesto, para que ello ocurra los diputados, congresistas o senadores han de ser elegidos de igual manera de forma directa para que el compromiso con el electorado sea firme. Con SU electorado.
Por tanto, el cambio de ley electoral, desde luego, estoy contigo, sólo serviría para debilitar a los partidos grandes, beneficiaría a los pequeños y, desde luego, acabaría de conseguir un parlamento bastante ingobernable.
De hecho, el gran mal de nuestra democracia es que la Constitución es un proyecto inacabado, conscientemente inacabado, y que su desarrollo se ha seguido conforme a los servicios que se han tenido que pagar a los separatistas. La existencia de mas grupúsculos no lo hubiera hecho más fácil sino más bien al contrario.
¿Qué hubiera pasado si el presidente hubiera sido elegido por TODOS los españoles de manera directa....? que no hubiera tenido la dependencia de los grupos pequeños para gobernar.
¿Qué hubiera pasado si los diputados fueran elegidos de manera directa y sistema igualmente mayoritario a doble vuelta?
Probablemente los extremismos no hubieran tenido ocasión de hacer daño.
No es lo que tenemos ni fácil de alcanzar a corto plazo. Pero el sistema de elección marca el devenir de las naciones tanto como su propia constitución e idiosincrasia.
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