jueves, abril 28, 2016

En la muerte política de Carmen Chacón

En febrero de 2008, en la presentación de resultados anuales del Banco Santander, un periodista británico le preguntó a Emilio Botín por cuál era el techo de beneficios futuros que veía para el banco. Botín, que pilotaba un emporio que acababa de comerse al ABN Amro, que se hacía fuerte en Inglaterra tras relanzar el Abbey, que batía records de beneficios en España y que empezaba a conocerse en todo el mundo por el patrocinio en la Fórmula 1, respondió en inglés macarrónico: The sky is the limit. Lo que ocurrió en los años siguientes ya lo hemos visto.

En esa misma época, había otra persona para la que tampoco parecía haber límites. Carmen Chacón. De concejal de segunda en Esplugues, a persona de la máxima confianza de Rodríguez Zapatero. En la oposición (2000-2004), demagoga en nivel troll, focalizada en la política educativa del PP (en la no-política, habría que decir) y en la guerra de Irak, la guerra injusta, ilegal y no sé qué más. En el gobierno (2004-2011), no menos demagoga. Ministra de Vivienda y Ministra de Defensa. En Vivienda, huía -literalmente- si le preguntaban si en España había burbuja inmobiliaria. En Defensa, ya no le parecía ni injusto ni ilegal apoyar una guerra en Libia para derrocar a Gadafi. En los mítines del PSC, la máxima defensora de los intereses de Cataluña, asociando el ser un buen catalán con ser socialista y con odiar al discrepante (porque aquello era odio), con unos silogismos que en nada se diferencian de los que ahora asocian ser un buen catalán con ser separatista y con odiar al discrepante. En plena campaña de 2008 se descubrió que se había inventado un doctorado en Derecho y no pasó nada, porque lo importante era que si tú no vas ellos vuelven.

Para Chacón por aquel entonces tampoco parecía haber límites, y lo que ocurrió en los años siguientes ya lo hemos visto también. La protegida de Zapatero, la esposa del influyente Barroso, la ministra embarazada, la posible futura líder de PSOE, la candidata más votada de la historia del PSC, pasó posteriormente a ser la derrotada por Rubalcaba, la candidata menos votada de la historia del PSC y la cabeza de lista desechada por sus propios compañeros de partido. Es un placer ver la bilis que el catalán medio escupe hoy cuando le hablas del PSC en general o de Carmen Chacón en particular, y recordar cómo ese mismo catalán medio daba por descontado en las generales de 2008 que si no votabas a los socialistas eras un hijo de puta, y que si no defendías los intereses de Cataluña por qué no te ibas a cagar a Madrid.

Ahora Chacón es un cadáver político a quien no aprecian ni en su propio partido. La Biblia aguanta el paso del tiempo mejor que ningún otro libro, y es difícil ver a Carmen Chacón sin recordar que los mismos que un día te vitorean con palmones y ramas de olivo, al cabo de un tiempo pueden pedir tu crucifixión.

En medio del erial intelectual que hoy en día es el Congreso de los Diputados, el único consuelo que nos queda es ver cómo de vez en cuando van desfilando políticos por la máquina de picar carne que han sido siempre los aparatos de los partidos. ¿Quién será el próximo en ser devorado?

domingo, febrero 07, 2016

El secreto a voces que no era tal

Les digo una cosa: yo fui alumno de Joaquín Benítez en el colegio Maristas Sants-Les Corts. Todos los que pasaron por allí desde los ochenta lo tuvieron como profesor de Educación Física.

El colegio Maristas Sants-Les Corts es un colegio normal. Como cualquier adolescente, durante mis años en ese instituto tuve momentos muy buenos y momentos muy desagradables. El colegio padece los mismos problemas y tiene los mismos discutibles métodos pedagógicos progresistas que cualquier otra escuela. No obstante, probablemente, si hiciéramos una clasificación este centro estaría por encima de la media en cuanto a nivel de disciplina y de exigencia a los alumnos (pero con los tiempos que corren, con gente que llega a la selectividad perpetrando faltas de ortografía, tampoco es ningún gran elogio). Más allá de la plegaria a primera hora de la mañana, de colegio religioso tenía poco porque, con el paso de los años, las escuelas católicas han ido diluyendo el cristianismo con el respeto a la multiculturalidad, la no violencia y el ecologismo. No se hacía ningún proselitismo ideológico en las clases, salvo por supuesto el talibanismo sociolingüístico de los profesores de Catalán, ya hace más de quince años.

Con sus luces y sus sombras, el colegio Maristes Sants-Les Corts era un colegio normal. Por eso a mí y a mucha gente estos días se nos ha quedado cara de tontos. Porque no notamos nada, nunca vimos nada raro en Joaquín Benítez, ahora pederasta confeso. Un señor aparentemente afable, con fama de pasar muchas horas en el colegio, obsesionado con eso que él llama shootball y con que a sus clases fuésemos con calcetines blancos. Nunca oí el menor comentario sobre posibles abusos, ni a ningún compañero que se hubiera sentido incómodo con él. Yo de hecho hasta antes de ayer ni sabía que tuviera una camilla en su despacho. Tal vez buscaba perfiles de víctimas muy concretos, porque dudo que hubiera podido abusar de algún compañero de mi promoción sin que se hubiera corrido la voz. Sí es cierto que se las daba de pseudomédico y afirmaba, cuñadísticamente, que podía detectar problemas de espalda solo con vernos caminar, pero no recuerdo que pretendiera detectárselos a nadie de mi entorno.

No tengo ninguna necesidad de defender al colegio: una de las cosas que nos inculcaron allí fue que tienes que espabilar y sacarte tú mismo las castañas del fuego, por lo tanto ya se apañarán para defenderse ellos. Solo querría dejar escrito aquí con mi nombre que, contra lo que la prensa comenta estos días en boca de personas anónimas, ni era un secreto a voces (al menos no entre 1997 y 2001) que hubiera abusado de algún niño, ni los que estuvimos allí aquellos años vimos nada raro. El que tenga que denunciar, que lo haga y con todas las consecuencias. El runrún anónimo de twitter y todo lo demás es bullshit.

lunes, diciembre 28, 2015

CUP y periodismo cuñado

Que la CUP es una farsa de principio a fin, empezando por su líder y acabando por sus militantes de base, anticapitalistas con Iphone 6, lo sabemos desde hace tiempo. El happening de ayer, con su sucesión de votaciones para ver si al final, repitiendo y repitiendo, acababa saliendo que sí, ni añade ni quita nada a la imagen de estercolero (¡sin metáfora!) que dan los miembros de ese partido.

Por eso me enervo cuando veo cómo viene la prensa hoy, la escrita y la online, llena de cuñados que repiten como un solo hombre el mantra ese de que lo de la CUP es un esperpento porque la probabilidad de empate en la (tercera) votación de ayer era, concretamente, del 0.03%. Sorprende, o no, esa capacidad que tienen los periodistas de copiarse los unos a los otros, de repetir como loritos una chorrada sin plantearse si lo que están diciendo tiene algún sentido. De tratar de contrastar si quien haya 'calculado' esa probabilidad lo ha razonado, ya ni hablamos.

¿Cuál es la probabilidad de obtener un empate a 1515 entre 3030 votantes? Al parecer, algún enterao ha debido pensar que, si hay 3030 votantes, hay 3030 resultados posibles, y por lo tanto la probabilidad de empate es 1/3030 y la probabilidad de 'no-empate' es de 3029/3030. Así que, claro, la probabilidad de empate es bajísima, un cero coma cero tres por ciento, y tan amigos. Hala, a divulgar la parida.

Sin duda las generaciones de la LOGSE están tomando las redacciones de radios, periódicos y televisiones, y se están limitando a perpetrar esa clase de cálculos, o a copiarlos de algún tuitero que lo haya perpetrado. Si hay 3030 resultados posibles, la probabilidad de empate a 1515 puede ser efectivamente de 1 entre 3030, como también será una probabilidad de 1 entre 3030 la de obtener un resultado de 1514 a favor y 1516 en contra, o la de obtener 1000 a favor y 2515 en contra. Si hay 3030 resultados posibles, y consideramos que todos ellos son equiprobables, todos los resultados tienen una probabilidad del 0.03% de darse, y cada uno de los resultados en particular son igual de poco probables, de la misma manera que es poco probable que nos toque el Gordo de Navidad precisamente a nosotros.

Tal vez una aproximación más elegante a la realidad sería recurrir a la distribución binomial que, de hecho, ya hemos usado aquí alguna vez para hablar del catalanismo. En efecto, podemos considerar que cada uno de los 3030 cupaires es un imbécil al que le da igual lo que vota y tiene, individualmente, una probabilidad del 50% de votar a favor de Artur Mas y una probabilidad del 50% de votar en contra. De esta manera, se puede utilizar la distribución binomial para calcular la probabilidad de obtener 1515 votos a favor en una muestra con 3030 especímenes:


Aunque se podría hacer alguna simplificación en el cociente de factoriales, parece difícil resolver con papel y lápiz el combinatorio anterior, a no ser que usted sea un mago de la aritmética. Usando R por ejemplo, podemos obtener un resultado de 0.0145. Es decir, la probabilidad de obtener un empate en la asamblea de la CUP era de un 1.45% y no de un 0.03%. Y siendo una probabilidad efectivamente remota, si repetimos la simulación para cualquier número de votos a favor, el empate era el caso más probable:


Así que señores periodistas, déjense de repetir falsedades matemáticas y destaquen lo obvio: la CUP es un esperpento a secas, con asamblea o sin asamblea, con votación repetida o sin ella, con empate o sin empate. La CUP es una excepción en la Europa occidental, un dislate en el supuesto motor de España, un grano en el culo del mundo desarrollado. Y los periodistas tienen, por cierto, su parte de responsabilidad en que la CUP exista. Los periodistas y, por supuesto, los sucesivos gobiernos catalanes, de uno y otro signo (o habría que decir de uno y uno signo), que han dejado proliferar a los movimientos ultranacionalistas de izquierda porque era más relevante que fueran nacionalistas que que fueran ultras.

martes, diciembre 15, 2015

Rajoy facts

Si Rajoy se encontrara con un escape de agua en su despacho de Moncloa, diría "Uf, ¡qué lio!", se marcharía a leer el Marca a otro sitio y avisaría a los de mantenimiento al cabo de tres días.

Para Mariano Rajoy hay dos tipos de problemas: los que no tienen solución y los que se arreglan solos.

Para Mariano Rajoy, quemar cajeros automáticos en Bilbao es terrorismo callejero, pero quemarlos en el barrio de Gamonal no es terrorismo sino un lío que es mejor atajar cancelando unas obras en una avenida.

La política de comunicación del gobierno Rajoy es tan fiable como su pelo: barba naturalmente blanca, pero cabello sospechosamente negro, sin mácula.

Mariano Rajoy pasó de manifestarse contra el matrimonio gay a ratificar el aborto bibianista.

Mariano Rajoy pasó de criticar las subidas de impuestos de ZP a subir el IRPF a los que le habían votado.

Mariano Rajoy pasó de pedir la ilegalización de las nekanes a cohabitar resignadamente con Bildu.

Si Rajoy hubiera sido presidente del gobierno el 23-F y hubiera podido escapar del Congreso por una trampilla, en lugar de organizar los medios necesarios para sofocar el golpe de Estado, lo hubiera recurrido al Tribunal Constitucional.

Rajoy huye de periodistas por los pasillos del Senado, pero acude solícito a hablar con bertines y mariateresas o a comentar el fútbol.

Rajoy cita espontáneamente a tres líderes mundiales: Barack Obama, 'el chino' y 'el japonés'.

Si un juez imputa a una persona física (Ana Mato) por ser partícipe a título lucrativo de un delito fiscal, Mariano Rajoy hace dimitir a esa persona física. Si el mismo juez imputa a continuación a una persona jurídica (el Partido Popular) por ser partícipe a título lucrativo de un delito fiscal, fin de la cita.

Rajoy presume de no regalar ni un euro más y dejar quebrar a los del lobby de la energía solar. Desgraciadamente, no presume de lo mismo al referirse al sector bancario o a los granujas de Abengoa.

Mariano Rajoy confunde estabilidad con continuiación del zapaterismo.

Mariano Rajoy confunde conservadurismo con falta de iniciativa.

Mariano Rajoy confunde prudencia con cobardía.

Mariano Rajoy cree que, para ganar las próximas elecciones, es suficiente vender supuesta buena gestión y enfrentarse electoralmente a un demagogo, un populista y una criatura del marketing. Y, sorprendentemente, tiene razón.

Si preguntásemos a Mariano Rajoy si cree haber satisfecho las expectativas de los que le votamos en 2011, respondería que sí, salvo alguna cosa.

Cuando le contaron a Rajoy que el Madrid había quedado eliminado de la Copa del Rey, respondió: "¿Y de la europea?"

A Rajoy, la palabra 'regeneración' le suena a crecepelo, 'liberalismo' a playa nudista e 'iniciativa' a un partido excomunista que había en Cataluña.

Si Rajoy, ligeramente fatigado tras ocho elecciones generales, pierde 60 o 70 diputados, queda cerca de los niveles rubalcabescos de 2011 (110) y obtiene el peor resultado de la historia del PP, lo venderá como un éxito: los demás han quedado tras él.

Dentro de 42 meses, en un comité ejecutivo del PP, a Rajoy se le escapará la risa y acabará confesando: "¡¡Lo siento, ya no podía aguantarme más!! ¿Pero qué más tengo que hacer para que alguno de vosotros me critique y pida que me marche? ¿Sois bobos o qué?"

martes, septiembre 22, 2015

Miénteme

Acostumbrado a mentir más que habla, el presidente del gobierno lleva unas cuantas semanas afirmando dos cosas contradictorias entre sí a propósito de las elecciones catalanas del próximo domingo: una, que pase lo que pase se cumplirá la ley; y dos, que en caso de independencia, Cataluña sería un harapo expulsado de la Unión Europea y de la zona euro, con fuga de capitales, impago de pensiones y graves penurias. El presidente del gobierno no se debe haber dado cuenta, pero si se hace cumplir la ley pase lo que pase, no puede haber independencia de Cataluña y, por lo tanto, no hay que elucubrar con salidas del euro o huída de empresas hacia Madrid, simplemente porque no tiene sentido formular hipótesis de salida si se conoce de antemano que las hipótesis son falsas.

En la vergonzosa campaña catalana, tanto el candidato del PP, Xavier García Albiol, como el candidato golpista, Raül Romeva, se están dedicando todos los días a anunciar respectivamente el desastre y el paraíso que encontraríamos los catalanes en caso de independencia. Mienten ambos, pero no por las consecuencias que pronostican, sino porque tratan de hacernos creer que la independencia es una opción posible en el futuro. Quién nos iba a decir que el PP iba a presentarse a unos comicios afirmando que, mediante unas elecciones autonómicas, es posible que España se parta en dos, y además sin que todos los españoles puedan opinar sobre ello. Por su proverbial torpeza, tal vez no se han dado cuenta, pero hay que repetirlo: para tratar de movilizar a su electorado, el PP, Ciudadanos, el PSC, la CUP, y Junts pel Mas están compartiendo una misma estrategia. Todos mienten como bellacos porque todos hablan de la independencia como un futurible.

Que el presidente del gobierno anuncie que se va a cumplir la ley es una excelente noticia, y además es toda una novedad porque sería la primera vez que en España se hace cumplir una ley. En España los ganaderos gallegos pueden bloquear la entrada a un centro logístico durante diez días porque les da la real gana, sin que nadie (¡ni siquiera el propietario del centro logístico!) pida que la policía intervenga. En España los giliflautas de Sants pueden impedir que se ejecute una resolución judicial que ordena el desalojo y derribo de un edificio. En España los basureros huelguistas pueden quemar sus propios contenedores y exigir no ser despedidos para que se termine la huelga. En España un presidente autonómico puede pasarse por el forro las sentencias del TC y convocar a los ciudadanos a votar en urnas de cartón, sin que el gobierno lo inhabilite por decreto. En España la mitad de comunidades autónomas anuncian que no les da la gana de aplicar la LOMCE y el nuevo ministro acude raudo y veloz a aprobar una especie de moratoria para que la ley no tenga que aplicarse. En España se retiran banderas oficiales de fachadas de ayuntamientos y se colocan en su lugar símbolos inconstitucionales, se desmonta la imagen del jefe del Estado, se proclaman municipios desafectos a la Constitución, sin que el gobierno vea necesario intervenir en ningún caso. Pedazo de gobierno de derechas, madre mía qué señores tan autoritarios. Qué gran noticia que Mariano Rajoy nos anuncie que, por fin, se van a cumplir las leyes. No me extraña que Albiol dijera que se va a acabar la broma, porque efectivamente el gobierno se lo ha tomado todo a broma hasta la fecha, y ahí sigue, al menos por ahora.

Claro que los que creemos en el imperio de la ley como primera garantía democrática vamos a ir a votar contra Artur Mas. Claro que los que creemos que el nacionalismo catalán es un enemigo de la libertad vamos a ir a votar contra Artur Mas. Claro que los que creemos que el prusés es un coñazo vamos a ir a votar contra Artur Mas. Claro que los que despreciamos el tufo socialdemócrata de los que anuncian todo gratis total con la independencia vamos a ir a votar contra Artur Mas. Pero no porque pensemos, como pretenden hacernos creer, que en estas elecciones se decide la independencia, sino porque sería mucho más agradable derrotar a los golpistas en las urnas y enterrar el prusés que tener que recurrir a mecanismos legales que hasta ahora jamás se han utilizado y que quizás ni el gobierno sabe cómo aplicar. Iremos a votar, pero eso sí, iremos orteguianamente: sin esperanzas, con convencimiento.

miércoles, agosto 26, 2015

Ocho apellidos catalanes, y alguno más

Aseguran algunos artículos estos días, y critican, que haya muy pocos Garcías (ninguno, de hecho) en la lista de Junts pel Mas. Tratando de comprobarlo, he encontrado un fenómeno extraordinario que cuestiona toda la estadística binomial y hasta el teorema del límite central. Y nótese la ironía.

En primer lugar, estadísticamente entra dentro de lo aceptable que, en una lista con 135 candidatos de Junts pel Mas, no haya ninguno cuyo primer apellido sea García. 22 de cada mil catalanes tienen García como primer apellido. Con un factor favorable del 22 por mil, puede calcularse la probabilidad de que, si confeccionamos una lista electoral sin ningún tipo de sesgo, y escogemos al azar 135 ciudadanos catalanes, no obtengamos ningún García. Concretamente, la probabilidad de obtener cero Garcías es de un 4.6%. Una probabilidad bastante baja, cierto, pero no alarmantemente baja. Es mucho más probable que obtengamos uno (14.3% de probabilidad), dos (22.1%), tres (22.6%), cuatro (17.2%) o incluso más de cuatro (19%) Garcías en una lista de 135 catalanes tomados al azar entre toda la población, pero bueno, no es terrible que no haya ningún García.

Más significativo es extender el mismo cálculo de probabilidades a los diez apellidos más frecuentes en Cataluña: García, Martínez, López, Sánchez, Rodríguez, Fernández, Pérez, González, Gómez y Ruiz. Según el Instituto de Estadística de Cataluña, un 13.2% de los catalanes tenemos alguno de los anteriores como primer apellido (de ahora en adelante, "apellidos frecuentes"). Con un factor favorable del 13.2%, podemos calcular la misma probabilidad binomial de obtener ningún apellido, un apellido, dos apellidos, etcétera, en una lista de 135 ciudadanos del montón, escogidos azarosamente entre toda la población catalana.


Observen el histograma anterior. Lo más normal (probabilidad del 47%) sería tener una lista con entre 15 y 19 candidatos con primer apellido frecuente. Curiosamente, de las principales listas electorales, solo dos (Unió y la coalición de ICV-IU-Pablemos) siguen ese patrón de normalidad, con 17 candidatos con apellido frecuente cada una. Algo alejadas de la normalidad, pero no demasiado, tenemos las listas del PSC, PP y Ciudadanos, entre 20 y 24 candidatos. Lo que es verdaderamente asombroso es que haya dos candidaturas, dos, con menos de 5 apellidos frecuentes, lo cual corresponde, para cada una de ellas, a una probabilidad de 46 por cada millón. En efecto, tanto Junts pel Mas como la CUP solo llevan, cada una, a dos candidatos con apellido frecuente.

Una probabilidad de 46 entre 1 millón es una probabilidad extraordinariamente baja. Que un partido se presente a una elecciones con una distribución de apellidos así tiene una probabilidad mucho más baja que ganar el Gordo de Navidad o morir alcanzado por un rayo durante una tormenta, y similar a la probabilidad de nacer con la enfermedad de Zellweger. Pero que dos partidos lo hagan en una misma convocatoria electoral (es decir, que haya menos de 5 candidatos con apellido frecuente en una lista combinada de 135 + 135 = 270 candidatos de Junts pel Mas y CUP) tiene una probabilidad de 4 entre un billón. Si diésemos una guía telefónica a 1000000000000 monos para que escogieran nombres al azar, solo 4 de ellos habrían conseguido elaborar listas como las de Junts pel Mas y CUP.

Un par de aclaraciones finales. La primera es que me he restringido a mirar el primer apellido, si hiciéramos el mismo estudio con ambos apellidos los resultados serían esencialmente los mismos. La segunda es que, aunque ahora no me crean, yo nunca he sido partidario de criticar a tal o cual partido por los apellidos de sus candidatos, de la misma manera que tampoco me importan las cuotas de género. Pero sí es interesante reseñar hasta qué punto los de Un país normal se presentan a las elecciones con una lista tan anormal, tan sesgada, tan anti-ciudadano medio.

martes, agosto 18, 2015

Vía doble

A mediados de legislatura, el Partido Popular nos ofrecía este relato de su acción de gobierno: nada más llegar al poder, se había visto obligado, contra su voluntad, a subirnos los impuestos a todos porque las finanzas públicas estaban hechas un desastre. Acto seguido, se empezaron a sentar las bases de la recuperación: primero se tuvo que reformar la legislación laboral, después se ejecutó la pomposamente llamada "reforma bancaria". A medidados de legislatura, nos aseguraba el Gobierno que faltaba una tercera gran reforma para garantizar el crecimiento futuro: la reforma de la Administración.

De las dos primeras reformas, no hay mucho que comentar. La reforma laboral mantuvo la dualidad entre contratos indefinidos y temporales, mantuvo los privilegios de sindicatos y patronal para pillar cacho en los cursos de formación, y el único cambio que aplicó (indemnizaciones por despido a la baja) lo están suavizando sistemáticamente los jueces en sus sentencias sobre despidos improcedentes. La reforma bancaria consistió esencialmente en recapitalizar cajas quebradas y usar los impuestos de todos los contribuyentes para devolver a preferentistas el dinero que ellos habían perdido. Pero de la tercera reforma nada se sabe. Cambios cosméticos y poco más. Nada se volvió a decir, no sea que alguien se acuerde.

Un ejemplo de retoque cosmético, y a otra cosa mariposa, es la estación provisional de ferrocarril de Gijón. Dentro de la misma estación conviven trenes de cercanías de vía estrecha (Feve) con los servicios de cercanías y larga distancia de Renfe. En 2012, el Partido Popular decidió, en aras de la reforma de la Administración, disolver la empresa pública Feve, segregando sus activos a favor de Renfe y Adif. El objetivo, muy razonable, evitar duplicidades administrativas y aprovechar sinergias.



La segregación se hizo formalmente, pero ahí acabó todo. En la imagen vemos las taquillas de Feve a la izquierda y las de Renfe a la derecha, bien separadas interiormente por una pared, para que quede claro que cada uno trabaja en un sitio. Desde una ventanilla solo se venden billetes para vía estrecha y desde la otra para vía ancha. Desde la estación de Gijón se pueden tomar trenes a destinos servidos por Renfe y por Feve, como Oviedo, Avilés o Veriña, pero hay billetes de una y otra compañía (¡aunque ya están fusionadas!), con tarifas distintas y no intercambiables entre sí. En cada ventanilla de Renfe y Feve un empleado, con su supervisor comercial detrás. En el vestíbulo de la estación hay monitores de información con las próximas salidas, uno para trenes de Feve y otro para trenes de Renfe. Las vías de Feve, numeradas de la 1 a la 3; las de Renfe, también de la 1 a la 3 (¡y están unas junto a otras!). Tres máquinas de venta de billetes: una solo vende billetes de Feve, otra solo vende billetes de cercanías Renfe, otra solo vende billetes de Larga Distancia. La megafonía anuncia las próximas salidas, cercanías con destino Oviedo vía 3, sin saber si el tren y la vía son de Feve o de Renfe. así que, de puertas adentro, todo duplicado, todo confuso, todo sin sentido, movilidad cero de trabajadores de una empresa a otra y una doble red administrativa por detrás. De cara al ciudadano, si un usuario poco frecuente quiere viajar a Oviedo, primero debe consultar las dos pantallas de información y adivinar si el primer tren va a ser de Renfe o de Feve, después hacer cola en una de las dos taquillas o en una de las máquinas aunque la otra esté vacía, y después acertar con la vía correcta, que como decimos tiene doble numeración. Si se equivoca y, con un billete de Feve accede al tren de Renfe, se le considerará viajero desprovisto de billete, y multazo al canto.

Este es un ejemplo de la eficaz reforma de la Administración que ha puesto en marcha este gobierno, y así todo. Cosmética e ir tirando. De hecho podría ser el lema del PP en la próxima campaña electoral: "Vamos tirando".

martes, mayo 26, 2015

En el pecado llevan la penitencia

Como decía la última campaña de rebajas de El Corte Inglés, te lo mereces y lo sabes. El PP se lo merecía, pero no sé si España se lo merecía. Durante toda la legislatura, el gobierno ha estado parapetado detrás de mentiras, corruptelas, rectificaciones, evasivas, traiciones electorales y pantallas de plasma, mientras la extrema izquierda iba gradualmente marcando la agenda política y monopolizando el discurso. Hasta hace una semana, los populistas parecían mandar en las calles. Ahora, ya no solo van a campar a sus anchas en la calle sino también en los ayuntamientos más importantes del país.

El presidente del gobierno,

- que nos ha subido los impuestos hasta niveles supra-escandinavos, porque eso era más cómodo que reformar la administración ("¡Uf! ¡Qué lío!"),

- que lleva tres años tratando de disimular que el Partido Popular se ha dedicado a trincar durante dos décadas, porque peor sería reconocerlo y arrancar de cuajo toda la mala hierba ("¡Uf! ¡Qué lío!"),

- que ha preferido inhibirse y dejar que escampe ante flagrantes casos de violación de las leyes, tanto desde las instituciones -Artur Mas- como desde la caverna -Gamonal- ("¡Uf! ¡Qué lío!"),

- que ha preferido que entre todos devolvamos a los preferentistas el dinero que ellos habían perdido por no leerse los supercontratos que firmaban ("¡Uf! ¡Qué lío!"),

- que es candidato a retirarse a un monasterio budista tras su paso por Moncloa, por ser un excelente ejemplo del que no ve, no oye y, sobre todo, no habla ("¡Uf! ¡Qué lío!"),

- que cree que existen dos tipos de problemas: los que se arreglan solos y los que no tienen solución,

es un tipo que ayer compareció ante la prensa 24 HORAS DESPUÉS, Jesús qué tamaño esfuerzo, para valorar los resultados de las elecciones municipales y aseguró sin pestañear, incluso con cierto desdén, que no piensa aplicar ningún cambio.

No podemos decir que nos sorprenda. Lo que sí es más que sorprendente, no obstante, es que durante estos tres años nadie, absolutamente nadie en el Partido Popular haya alzado la voz para decir que el PP es un tránsfuga de sí mismo, para decir que el PP está haciendo exactamente lo contrario de lo que prometió, para decir que el PP tiene una política más socialdemócrata que Zapatero, más pusilánime que Chamberlain y más falsa que Judas. Nadie dice nada, todo el mundo quieto, salvo la sana excepción de Cayetana Álvarez de Toledo, no vaya a señalarlos con el dedo acusador el Gran Líder Supremo que todo lo controla aunque nunca habla. Esto ha pasado, todo el mundo ha callado, y ha sido sorprendente.

Pero lo que ya es inexplicable es que, tras la debacle, tras el formidable talegazo, después de haber sido desalojados del poder, sigan calladitos todos. Ya no es prudente estrategia sino idiocia consumada. Por culpa de Mariano Rajoy se han despeñado y el país está en manos de los perroflautas y el PSOE. Y siguen callados, "porque ya no hay tiempo", como esperando el desplome definitivo para pedir un cambio de rumbo. En el pecado llevan la penitencia.

lunes, noviembre 17, 2014

9N (2): El nuevo Gil y Gil

Si gravísima ha sido la dejadez del gobierno español con el referendum de costillada del pasado 9 de noviembre, no menos grave ha sido la actuación del gobierno catalán antes, durante y después del día de marras.

No existe corrupción más descarnada que la de un servidor público que se niega a obedecer una resolución judicial. Es descorazonador ver a un hombre aparentemente civilizado, que ocupa el cargo de máximo representante ordinario del Estado en Cataluña, soltando las soflamas chulescas que ha espetado en los últimos días: aquí me tienen, el responsable soy yo, vayan a por mí si se atreven. Cuando el otro día insultaba a la oposición en el Parlamento, le faltaba rasgarse la camisa y ponerse a berrear a pecho descubierto. Sabedor de que el poder es él, que los fiscales catalanes no se atreven ni a pedir la admisión a trámite de una denuncia, y que tiene a media Cataluña perfectamente domesticada, es difícil ver a Artur Mas hablando con esa soberbia y no ver en él una mezcla de Jesús Gil y Rafael Correa.

Es más fácil imputar a la hermana del Rey que a Artur Mas. Es más fácil revocar un tercer grado a un presidente balear que admitir a trámite una denuncia contra un presidente catalán. Pedir que un senador dé explicaciones sobre por qué vuela en business para dormir con su novia los fines de semana es democrático. Pedir, en cambio, explicaciones a un presidente autonómico por abrir los colegios públicos de toda Cataluña un domingo mientras tiene el 50% de las luces de la recepción del Hospital Clínico de Barcelona apagadas porque no hay ni para pagar la luz, es fascista.



Claro que va a quedar todo impune, y claro que Artur Mas tiene motivos para dormir tranquilo, a no ser que lo intente empurar una jueza argentina. La portada de La Vanguardia corresponde al último fin de semana de julio de 2006, cuando el periódico de los Godó ya llevaba un tiempo cambiando de patria y de rey. El viernes, unos operarios de Iberia habían invadido las pistas del aeropuerto de El Prat, paralizaron la actividad aérea y pusieron en riesgo la seguridad de las operaciones al tener que poner en espera, y posteriormente desviar, una multitud de tráficos que se aproximaban al aeropuerto de Barcelona. Invadieron las pistas, saltándose todas las normas y todo el sentido común, porque su empresa iba a perder el monopolio del servicio de carga y descarga de equipajes facturados. No hace falta decir que aquel atropello salvaje de los trabajadores de Iberia salió gratis, y que todo el quebranto de las normas no solo supuso ninguna responsabilidad penal ni civil ni administrativa, sino que encima nadie fue despedido. La Vanguardia se esforzó en prometer castigo, pero hubo impunidad.

Si una banda de quinquis puede invadir la pista de un aeropuerto sin castigo alguno ¿por qué no va a poder el presidente de la Generalitat desobedecer una instrucción del Tribunal Constitucional? Si una banda de okupas puede impedir que los desalojen de Can Vies porque el ayuntamiento juzga más conveniente someterse a su chantaje, ¿cómo no va a sentirse impune Artur Mas?

Mientras escribo estas líneas, los fiscales del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña acaban de anunciar que ellos también se han hecho caquita ante el presidente de la Generalitat, el nuevo Rey Sol. Aquí nadie se atreve a que mañana aparezca su cara y su nombre en La Vanguardia y en el twitter de Pilar Rahola como nuevo enemigo oficial del Prusés. Lo ha resumido muy bien el líder de lo que va quedando del PSC: no es conveniente la admisión a trámite. Aquí se hace lo que le conviene al poder, y no lo que contraría al poder. Lo único positivo es que, al menos, ya podemos imaginar qué clase de garantías y de seguridad jurídica existirían en una hipotética Cataluña independiente si un particular quisiera pleitear contra la administración.

lunes, noviembre 10, 2014

9N (1): Uno de los dos mentía

Cuando, hace un año, Artur Mas anunció la fecha y la pregunta de la llamada consulta soberanista, el presidente del gobierno explicó en su primera comparecencia que estaba absolutamente seguro de que esa consulta no se iba a producir. Por su parte, siempre que podía, Mas explicaba que estaba absolutamente seguro de que esa consulta se iba a producir. Uno de los dos mentía.

Uno de los dos mentía, pero jamás hubiera imaginado que era Rajoy.

Desde hace dos años, y utilizando la metáfora del poker, Artur Mas ha ido subiendo la apuesta en cada ronda, y el presidente del gobierno, con su proverbial pachorra, ha ido acudiendo la apuesta de Mas. Viendo la apuesta de Mas, pero sin subir ni tomar ninguna iniciativa, siempre a remolque. Y en cada ronda, uno de los dos mintiendo. Y otra ronda, y uno de los dos mintiendo. Y esta misma semana, uno de los dos mintiendo. Y en el river, al girar la última carta, el Molt Honorable lanza un All in ("¿Suspensión del TC? ¡No me doy por aludido!"), y sorpredentemente el presidente del gobierno se hace caquita, se retira de la apuesta y permite que Mas gane sin llegar a mostrar la mano que llevaba cada uno.

Uno de los dos mentía, y era Mariano Rajoy. Los constitucionalistas que vivimos en Cataluña siempre quisimos creer que, llegada la hora de la verdad, un Estado de derecho, un Estado garantista, un Estado miembro de la UE, un país que tiene que hacerse respetar en el mundo no iba a permitir que un alto funcionario se pasara las resoluciones judiciales por el forro. Quisimos creerlo, pero el presidente del gobierno nos engañó. Y qué ingenuos fuimos. Uno creía que el desdén de Rajoy era solo una apariencia, y que ciertos límites jamás iban a ser traspasados. Uno creía que si el departamento de Educación de la Generalitat daba instrucciones de apertura de colegios con una resolución del TC prohibiéndolo, la consejera Rigau sería fulminantemente inhabilitada, aplicando el artículo 155 de la Constitución y declarando el Estado de alarma si era necesario. Uno de los dos mentía, y era Mariano Rajoy.

Ante un problema de tal gravedad, Rajoy debió pensar "Ufff... ¡qué lío!" y se fumó un puro. El presidente del gobierno no está cumpliendo su promesa de guardar y hacer guardar la Constitución, y está haciendo bueno a Rodríguez Zapatero. El presidente del gobierno, el que aseguró que no iba a subir los impuestos, el que aseguró que no iba a haber rescate bancario con cargo a los presupuestos públicos, el que aseguró que su partido no tiene dinero negro, el que aseguró que la llamada consulta no se iba a producir, nos contó el sábado que mientras él sea presidente no se va a romper España. ¿Y cómo le vamos a creer? ¿Cómo no se va a romper España si un preboste local se jacta de no cumplir una orden judicial y nadie se atreve a toserle?

Uno de los dos mentía, y era Mariano Rajoy. Yo no sé si esto tiene arreglo, porque ya no se trata de la secesión de Cataluña sino de que se está quebrando la legalidad vigente sin reacción gubernamental conocida. Lo que queda del Partido Popular, haría bien en ir pidiendo la dimisión del gobierno en bloque, por no estar cumpliendo con sus obligaciones. Aquí la única persona digna, la única que ha cumplido escrupulosamente con su obligación en esta historia ha sido la directora del colegio en el que me habría tocado "votar" a mí ayer, la única de Cataluña que se negó a entregar las llaves del centro a unos desconocidos. Al menos siempre queda alguien decente.

sábado, septiembre 27, 2014

Ha llegado la berrea


Como todos ustedes saben, con el comienzo del otoño llega cada año la berrea del ciervo. La berrea es un periodo de celo del ciervo rojo, dentro del cual los machos tratan de adueñarse del territorio mediante berreos y luchas rituales a modo de demostración de poder.

Con sus salvajes bramidos, el ciervo en celo trata de seducir al máximo número de hembras para posteriormente cubrirlas y marcar el territorio. En la imagen, un grupo de turistas campestres asistiendo extasiados al berreo de un ejemplar en celo:

lunes, mayo 26, 2014

Paisaje después de la batalla

El día después, los dos grandes partidos se lamen sus heridas mientras los comunistas y los separatistas campan a sus anchas.

Por el flanco izquierdo, el PSOE lo fiaba todo al pretendido machismo de Miguel Arias Pitufo y a la ley antiabortista de Ruiz-Gallardón, y se ha encontrado con nueve eurodiputados menos que se han desperdigado entre Izquierda Unida, el de la coleta, Sosa Wagner, etcétera.

De los excelentes resultados de la verdadera izquierda de Meyer e Iglesias, solo puedo decir que me dan miedo los comunistas y que si algún día el de la coleta gobierna España, temeré primero por mis ahorros y, cuando ya me los hayan quitado, por mi vida.

Por la derecha, los votantes del PP cabreados con el gobierno socialdemócrata de Mariano Rajoy y con la corrupción, han preferido quedarse en casa o votar a UPyD antes que elegir al PP de los años noventa, que se presentaba con Aleix Vidal-Quadras como cabeza de lista.

A diferencia de las alternativas de izquierda, que han sido muy premiadas en las elecciones, es descorazonador que Vox no haya sabido o podido movilizar a los votantes de derechas, tal vez porque los de derechas en España realmente cabemos en un ascensor. Analizando sus resultados, les queda el consuelo de que en unas hipotéticas elecciones generales podrián obtener representación por Madrid (así empezó UPyD), al igual que en unas autonómicas en Madrid o en alguna circunscripción de Castilla y León.

Si pudiera dar un único consejo a los dos partidos turnistas, si quieren recuperar a los votantes perdidos por el camino, les diría que utilizaran las campañas electorales para dar a conocer su programa, explicando por qué hay que votarles a ellos en lugar de explicar por qué no hay que votar al contrario. Este consejo, empero, encierra una tarea previa: para poder explicar tus ideas, primero tienes que tenerlas.

Y en Cataluña, ya saben que ha ganado Esquerra Republicana y ha perdido el partido del presidente de la Generalitat. No sé si ya ha salido al balcón Oriol Junqueras a proclamar la independencia unilateral, pero no nos pongamos estupendos, Artur y Oriol: entre CiU y ERC han conseguido un millón de votos, muchos ciertamente, pero menos de los que suelen conseguir juntos en unas elecciones municipales, autonómicas, generales o en una cadena humana. Aquí no se ha movido nada y lo único que hemos visto en estas europeas es que nuestros nacionalistas están enchufadísimos, movilizados e hipervitaminados, mientras que los votantes de PSC y PP se han comportado de una manera similar al de sus coetáneos en el resto de España: aborrecimiento y abstencionismo.

lunes, abril 28, 2014

En la muerte del PSC



Hace una década, tras veintitrés triunfales años de pujolismo, Convergència i Unió salió de la Generalitat, con la consiguiente pérdida masiva de poltronas, de cargos de confianza y de la poderosa llave de las subvenciones.

En aquel momento, muchos pensábamos que a medio plazo íbamos a asistir a la autodestrucción de CiU, porque una coalición que no tiene más ideología que el poder, más atractivo que su supuesta buena gestión y más principios que el dinero, no podía pasar una larga temporada en la oposición sin que sus integrantes se acuchillaran entre ellos. A los 6 meses de perder la Generalitat, la pérdida masiva de votos en las elecciones europeas de 2004 (51% PSC vs. 17% CiU) parecía que iba a acelerar las cosas: entre socialistas, populares y republicanos se iban a merendar las diferentes facciones convergentes y aquí paz y después gloria. Está claro que como pitonisos, algunos no nos podemos ganar la vida.

Al cabo de 10 años, CiU ha sobrevivido a los años de oposición, como un solo hombre y sin peleas internas (peleas que, curiosamente, han arreciado al recuperar el poder). Y en cambio, el PSC, el que estaba llamado a ser el gran partido de la centralidad, el gran aglutinador de la mayoría social catalana, el gran imperio que jamás iba a caer, se está yendo por la borda.

Al final, la única gran noticia del falso proceso hacia la falsa independencia catalana está siendo el fenomenal descalabro del PSC, el otrora Partido Inexpugnable. Tantos años presumiendo de ser los más catalanistas entre los catalanistas; tantos discursos señalando a los malos catalanes; tantas respuestas parlamentarias de Montilla preguntando a Daniel Sirera "¡Ustedes no están al servicio de Cataluña! ¿Al servicio de quién están ustedes?"; tantas campañas haciendo esa propaganda insultante de "tú eres un buen catalán y tú estás contra Cataluña"; tantas ocasiones mirando para otro lado (cuando no justificando) cuando los nacionalistas más recalcitrantes insultaban y agredían a los dirigentes del PP o de C's; tantos años sembrando odio, y ahora resulta que los que no pueden ir tranquilos por la calle, los anticatalanes, los odiados, los insultados y los agredidos también son ellos. Si le cuentan a la exministra Salgado que una imbécil ha agredido a Pere Navarro en Terrassa al grito de "¡¡Hijo de la grandísima puta!!", supongo que la ínclita dirá que el problema lo tiene Pere Navarro, que no ha aprendido suficiente convivencia.

Naturalmente, las ratas han sido las primeras en abandonar el barco, y ahí tienen a los que siempre han sido nacionalistas antes que socialistas yéndose de número 2 en la lista de ERC o dimitiendo en bloque de sus cargos en la ejecutiva gerundense, pero no de sus cargos públicos. Después de las próximas elecciones municipales de 2015, tal vez muchos más vayan tomando los botes salvavidas hacia diversas direcciones. Después de destruir las finanzas públicas, de pasar el cerebro de los escolares por la Thermomix con ese maravilloso sistema educativo que tenemos, de ser los impulsores del señalamiento de los buenos y los malos ciudadanos y de masacrarnos a impuestos, ahora el PSC está muerto y eso hay que celebrarlo. No lloren su pérdida, no notaremos ningún cambio: en Cataluña quedan seis partidos socialdemócratas más (Convergència, Unió, PP, Esquerra, Iniciativa y Ciudadanos), así que ningún votante se quedará huérfano, si es que eso les preocupa. Aquí los que estamos huérfanos cabemos en un ascensor.

lunes, marzo 17, 2014

La pachorra como proyecto político

En la imagen, vemos al presidente del Gobierno en la durísima réplica que ha dado hoy, tras conocer las declaraciones del fin de semana de Artur Mas y los planes insurreccionales que maneja la señora esa de la ANC, Carme Forcadell:


La ausencia de respuestas de Mariano Rajoy a las sucesivas provocaciones de los nacionalistas catalanes la podemos entender de dos maneras. Una de ellas sería la que deberíamos aceptar si fuéramos unos marianistas convencidos. La otra interpretación correspondería a la de unos derrotistas sin esperanzas.

OPCIÓN 1: SI FUÉRAMOS MARIANISTAS

Si fuéramos un Marhuenda cualquiera, podríamos pensar que el presidente del Gobierno es un maestro de eso que llaman los tiempos (¿por qué en plural?), y se está comportando con Artur Mas como si el presidente de la Generalitat fuese un quillo de discoteca al que, no se sabe muy bien por qué, alguien le ha permitido la entrada y, pasadas las tres de la mañana, bastante chuzo, se acerca más y más a Rajoy y le repite una y otra vez, a centímetros de su cara: "¿a que te meto? ¿a que te meto?" Y Rajoy, perfectamente sobrio, se mantiene impasible, mientras los que observan la escena no saben si asombrarse más por el ridículo que está haciendo el quillo o por la paciencia del otro. Hasta que, llegado un momento, el quillo deja la teatralidad y trata de arrearle un buen uppercut a Rajoy. Justo cuando el puño de Mas va a rozar el mentón de Rajoy, este, en un rápido movimiento, bloquea el puño del quillo e inmediatamente después, solo con dos golpes certeros, lo deja KO. ¡Qué autocontrol, qué eficacia! Los amigos del quillo intentan recogerlo y, entre reproches al vencedor, "¡no era para tanto, solo bromeábamos!", se largan compungidos.

OPCIÓN 2: SI FUÉRAMOS DERROTISTAS

Si fuéramos pesimistas, Mariano Rajoy estaría optando por la pachorra como proyecto político y, de la misma manera que ha sido incapaz de atreverse a reformar a fondo la Administración para no meterse en problemas, o de la misma manera que ha sido incapaz de limpiar a fondo su partido y hacer la vista gorda con la corrupción para no meterse en problemas, simplemente va a dejar que escampe, y a ver qué pasa ("¡Uf! ¡Vaya lío"). Lo que pasa es que Rajoy no sabe, porque no vive aquí, que miles de personas viven en Cataluña convencidas (y deseosas) de que la secesión está a la vuelta de la esquina, y se creen a pies juntillas la propaganda diaria de la ANC, TV3 y Esquerra Republicana, que es todo lo mismo, uno y trino; y si el presidente del Gobierno sigue "dejando hacer" sin intervenir, nos vamos a meter en un escenario insurreccional, con policías autonómicos a favor y en contra de la legalidad vigente.

Yo, que siempre he sido muy crédulo, estoy dispuesto a aceptar que el presidente del gobierno es un genio y está apostando decididamente por la opción 1, jugando sus cartas y esperando al momento oportuno. Pero mientras llega ese momento, no estaría de más que alguien, de vez en cuando, nos recordara a los que estamos a favor del cumplimiento de la Ley (¡qué osadía!) que velan por nosotros, y no van a permitir que un chulo de discoteca se salte las normas en medio del aplauso del vulgo.

miércoles, enero 29, 2014

Esa obsesión por los pisos vacíos

Me he enterado de que estos días hay una competición entre municipios catalanes para ver quién copia más rápido a quién, aprobando a toda velocidad nuevas ordenanzas que, dicen, facilitarán "que se multe a los bancos que tengan pisos vacíos".

Me permitirán que baje a mi mundo más localista pero, siempre a la moda, el último ayuntamiento en sumarse a esta historia ha sido el de Hospitalet de Llobregat, por unanimidad de todos los munícipes, por supuesto, desde los excomunistas de Izquierda Unida hasta los xenófobos de Plataforma, pasando por los socialdemócratas de Convergència, Unió, PSC y Partido Popular. Especialmente risible ha sido el caso del portavoz popular. Desde hace años, se puso a apoyar a la Plataforma de Atontados por la Hipoteca, e incluso participó en la paralización de algún desahucio. Hace unos meses, en la época de los escraches, la PAH le devolvió el favor ocupándole la sede del PP local, con insultos y amenazas de muerte incluidas a los militantes que allí se encontraban, sin que hasta la fecha se conozca denuncia alguna por parte del PP. A pesar de ello, ahora veo que les sigue riendo las gracias.

Esto de ponerse verraco con los pisos vacíos y querer sancionar a sus legítimos propietarios no es algo que haya empezado con la crisis, no se crean. En plena efervescencia inmobiliaria, hace once años, los socialdemócratas de turno ya amenazaban con robar dinero a los dueños de pisos vacíos (lo llamaban gravar, pero ya se entendía):

Supongo que los alcaldes de ayuntamientos como Sabadell, Santa Coloma, Tarragona u Hospitalet se habrán dejado asesorar antes de aprobar estas medidas peronistas, pero me permito plantearles, a ellos y a los que se creen que está muy bien esto de ir multando por tener pisos vacíos ("claro que sí, que se jodan, a mí no me da ninguna pena el banco"), algunas preguntas:

1. ¿Cómo se puede averiguar de manera inequívoca quiénes son los propietarios de todas las viviendas en las que no esté empadronado nadie?
2. ¿Cuánto cuesta realizar una consulta masiva al Registro de la Propiedad para conocer la titularidad registral de cada una de esas fincas?
3. ¿Por qué hay que multar a los bancos que tienen stock de pisos vacíos sin vender pero no a las personas físicas que tienen un piso vacío sin vender?
4. ¿Hay que multar a las empresas (no bancos) que tengan pisos vacíos sin vender? Si el banco traspasa sus activos inmobiliarios a una empresa participada al 99% por el banco, ¿hay que multarla también?
5. Con la Ley de Sociedades de Capital en la mano, teóricamente puede ocurrir que una Sociedad Anónima ni siquiera conozca quiénes son sus accionistas. De nuevo, si el banco traspasa a sus activos a una inmobiliaria que no controle al 100%, ¿cómo podemos saber que es el banco quien está detrás del piso vacío?
6. Si el banco tiene la vivienda vacía en venta pero nadie está dispuesto a pagar el precio que pide el banco, ¿hay que multarlo también?
7. Si el banco pone en alquiler la vivienda pero nadie está dispuesto a pagar el alquiler que pide el banco, ¿hay que multarlo también?
8. En consecuencia, en aplicación del reglamento aprobado por los ayuntamientos ¿piensan los alcaldes publicar un edicto determinando cuál es el precio de venta o alquiler, por encima del cual se debe multar a los bancos que mantengan los pisos vacíos?
9. Imaginemos que el banco se adjudica una vivienda embargada que ya estaba vacía (por ejemplo, una segunda residencia). ¿Hay que multar al banco también?
10. Si uno tiene un activo como una vivienda y no le da uso alguno, hay que multarlo. Si uno tiene un dinero ahorrado y no lo gasta, ¿también hay que multarlo?