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viernes, mayo 16, 2008

Miles de personas salen a la calle en Barcelona para expresar su rechazo al travase del Ebro (*)




Miles de personas han participado hoy en Barcelona en la tercera manifestación masiva contra el trasvase de agua del Ebro, que ha discurrido sin incidentes y en un clima festivo, y sobre cuyo seguimiento han vuelto a discrepar administraciones y convocantes. La convocante Plataforma en Defensa del Ebro ha cifrado en 300.000 personas los participantes, mientras que el Ayuntamiento ha rebajado la cifra hasta las 100.000 y la Delegación del Gobierno la ha situado en 15.000.

La marcha ha arrancado al mediodía en la Plaza Universitat y ha estado encabezada por una pancarta donde se podía leer Por una nueva cultura del agua. Nunca más un gobierno trasvasista. Junto a esta pancarta se han situado los portavoces de la plataforma, que ha organizado 80 autocares para asistir a la protesta, y políticos, como el primer secretario del PSC, José Montilla, el secretario general de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira y el presidente de ICV, Joan Saura.

[...] En contra de lo previsto no ha asistido el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, aunque en la marcha han estado presentes ciudadanos aragoneses y dirigentes del PSOE de esta comunidad.

[...]

Carod-Rovira, por su parte, ha subrayado la necesidad de que el gobierno catalán que surja tras las elecciones y los de los ayuntamientos y España "estén formados por partidos que están en contra del trasvase" y ha elogiado "la amplia coincidencia que existe en Cataluña, Aragón y en otros lugares sobre el rechazo al PHN".

En los manifiestos leídos al final del acto se ha advertido que si el próximo gobierno de la Generalitat "no apuesta por un uso racional del agua y rechaza, no sólo el trasvase del Ebro, sino también el del Ródano o cualquier otro, volveremos a salir a la calle y lo haremos las veces que haga falta, sin que nos regalen paellas ni subvenciones".

También se ha invitado a la Comisión Europea "a tomar nota de la oposición que despierta el trasvase del Ebro" en los territorios afectados y "a paralizar los fondos y ayudas pedidas por el Gobierno español".

(*) Extraído del diario global en español, el 6 de abril de 2003. En el diccionario ya no quedan adjetivos para calificar la actitud de los tres máximos responsables del tripartito gobernante, pero sí queda uno para describir a los aguerridos ciudadanos que siguieron las consignas de los progres y estuvieron cuatro años regurgitando mierda sobre el PHN: serviles.

lunes, abril 21, 2008

Ni som ni serem (I): El día que Narcís Serra celebró la derrota


Damos comienzo a una sección que irá apareciendo con cierta frecuencia, Ni som ni serem (o sea, ni somos ni seremos), una serie de posts donde comentaremos algunas de las situaciones más surrealistas, ridículas e irreproducibles acaecidas en el oasis político catalán en los últimos 30 años.

Alguna vez he dejado caer por aquí que en un pasado lejano, olvidado, vagamente irreal, cuando era un adolescente ignaro (o más ignaro todavía, vaya), tenía ciertas simpatías por el nacionalismo catalán y por el nacionalismo periférico en general. Dos hechos muy concretos me ayudaron a desvincularme progresivamente de aquella bazofia. Uno, la indignada reacción de los nacionalistas vascos supuestamente moderados al encarcelamiento de la mesa nacional de Herri Batasuna a finales de 1997. Y dos, el que comentaremos hoy, un fenómeno que me dejó impresionado y que creo que a muy pocos llamó la atención.

Doce de marzo de 2000. El Partido Popular obtiene la mayoría absoluta por primera (y última) vez en unas elecciones generales. El candidato a la reelección, José María Aznar, consigue 183 diputados frente a los 125 del aspirante Almunia, que presenta su dimisión. En Cataluña, el Psc vuelve a ser, cómo no, el más votado a pesar de pegarse un lechugazo histórico; todos los partidos catalanes pierden votos excepto el Partido Popular, que pasa de ocho a doce diputados. Son las once menos diez de la noche y tengo puesta TV3. Comparece ante la militancia del Psc Narcís Serra, cabeza de lista por Barcelona, un chico nuevo que está empezando (nótese la ironía, al menos en eso con la Chacón han mejorado). Y ante los más bien pocos seguidores allí congregados con cara de funeral, Serra aparece eufórico, sonriente y victorioso: "¡¡Estamos muy satisfechos porque los socialistas catalanes hemos sido los más votados!!"

Enhorabuena, exministro. Ante cierta incredulidad de los allí presentes, la cúpula del Psc llevó hasta las últimas consecuencias su credo nacionalista: sus intereses terminaban en el límite entre Almacelles y Tamarite de Litera y, a diferencia de sus simpatizantes, tanto les daba la derrota de Almunia, lo suyo era Cataluña y todo lo demás no era asunto suyo. En eso, ocho años después también han cambiado. Siguen siendo igual de nacionalistas que siempre, pero sus votantes ahora les acompañan entregados, con convicción.