lunes, septiembre 10, 2007

El Dalai Lama en Barcelona




Ha pasado más de un siglo desde que el doctor Robert descubrió la raza catalana, aunque sin duda, en un sublime ejercicio de modestia, no quiso reconocer la existencia no de una raza sino de una especie diferenciada: el Homo sapiens catalanis.

En la imagen, podemos ver a un líder tribal de la especie Homo sapiens catalanis y a un líder espiritual; el líder espiritual es el que no lleva bigote. Siempre es llamativo que un líder espiritual venga a Barcelona cobrando por dar conferencias, pero es más significativo el hecho de que el otro, el líder tribal, haya asegurado a los periodistas que ambos apoyan el deseo de los pueblos de vivir en paz y libertad y comparten la impresión de que la situación política, religiosa y social catalana es la misma que la del Tibet, "aunque sólo en algunas cosas".

Mañana será un día interesantísimo, l'Onze de Setembre. En uno de esos rituales mágico-psicotrópicos que practican para anunciar la llegada del otoño, cientos de especímenes de Homo sapiens catalanis vulgaris se concentrarán junto a un monolito en recuerdo de un ancestro suyo, e irán viendo desfilar a otros especímenes, a los que silbarán, insultarán o amenazarán de muerte, según la adscripción política de los desfilantes. Se da la circunstancia, además, de que este año algunos de los Homo sapiens catalanis vulgaris están especialmente cabreados porque afirman que sus líderes no son lo suficientemente nacionalistas catalanes, cuando paradójicamente nunca como ahora los dos principales partidos nacionalistas han insistido tanto en sus discursos en un giro estratégico hacia el independentismo más recalcitrante.

Mientras tanto, el resto de la humanidad recordará un ataque terrorista contra Estados Unidos. Y la mayoría, comenzando por la internacional mediática, lo recordará para culpar a Estados Unidos.