lunes, abril 20, 2009

Obama y el AVE (I)


La semana pasada, el presidente de los Estados Unidos, Barack H. Obama, puso el desarrollo de la alta velocidad española como ejemplo de lo que él quiere para su país. Esto bien puede servir para que algún progre no quepa en sí de gozo, pero poca cosa más. Si los asesores de Obama supieran el ejemplo que están tomando, se lo pensarían dos veces antes de haberle escrito ese fragmento de discurso. El AVE español es aparentemente supermegaguay, ultrarrápido, eficiente, rentable, y también muy caro. Pero todo eso es sólo la apariencia.

Si Obama quiere que en Estados Unidos el tren de alta velocidad se desarrolle como en España, entonces Obama debe saber que lo primero que hay que hacer para desarrollar un AVE cutre salchichero es diseñar un trazado con pendientes muy bajas (disparando los costes de construcción) y en ancho ibérico para que puedan circular trenes de mercancías, para posteriormente cambiar el proyecto en el último minuto y readaptarlo a ancho internacional, como se hizo con el AVE Madrid-Sevilla en 1992 para que la concesionaria Alsthom cumpliera los plazos, sin que por lo tanto haya circulado jamás un tren de mercancías por ahí y dejando un trazado que podría haberse construído más deprisa y más barato de haber sabido desde el principio que iba a ser una línea sólo para viajeros.

Si Obama quiere que en Estados Unidos el tren de alta velocidad se desarrolle como en España, entonces Obama debe saber que el trazado debe construírse con subestaciones eléctricas que incorporen un sistema de recuperación de energía en la frenada (algo lejanamente parecido al famoso KERS de la Fórmula-1), lo cual costó un pastón en el AVE a Sevilla de 1992, sin que los trenes Alsthom que continúan circulando por la línea dispongan de ese sistema, causando una pérdida diaria de un millón de pesetas desde la inauguración del AVE Madrid-Sevilla.

Si Obama quiere que en Estados Unidos el tren de alta velocidad se desarrolle como en España, entonces Obama debe saber que como la línea tiene que pasar por Puertollano sí o sí, vale la pena hacer una curva que obligue a los trenes a circular a ¡¡60 km/h!!, causando una pérdida de unos diez minutos respecto de un hipotético trayecto óptimo Madrid-Sevilla sin esa limitación de velocidad y las correspondientes frenada previa y aceleración posterior.

Si Obama quiere que en Estados Unidos el tren de alta velocidad se desarrolle como en España, entonces Obama debe saber que, partiendo de un presupuesto inicial de 70.000 millones de pesetas, el gasto se puede disparar hasta 463.000 millones de pesetas (Madrid - Sevilla, 1992).

Si Obama quiere que en Estados Unidos el tren de alta velocidad se desarrolle como en España, entonces Obama debe saber que, para poder cobrar comisiones ilegales, el Gobierno debe convocar un concurso en el que exija "experiencia en ancho Renfe", sacudiéndose de un plumazo toda la competencia extranjera de encima (Madrid - Sevilla, 1992).